
Texas endurece sanciones para frenar avance del Gusano Barrenador en la frontera
La lucha contra el Gusano Barrenador del Nuevo Mundo entró en una nueva fase en Texas. Las autoridades estatales y federales reforzaron las medidas sanitarias ante la expansión de casos detectados en regiones cercanas a la frontera con México, buscando proteger una de las industrias ganaderas más importantes de Estados Unidos.
El Departamento de Agricultura de Texas anunció un endurecimiento de las sanciones económicas dirigidas a productores pecuarios, transportistas y operadores que no reporten oportunamente animales con heridas sospechosas o signos compatibles con la presencia de larvas del parásito.
La medida pretende acelerar la detección temprana de posibles focos de infección y garantizar la aplicación inmediata de protocolos de cuarentena en ranchos o unidades de producción donde se identifiquen riesgos sanitarios.
Autoridades veterinarias explicaron que la rapidez en los reportes es fundamental para evitar que la plaga se propague hacia otras regiones ganaderas del estado y afecte la producción pecuaria.
El Gusano Barrenador del Nuevo Mundo es considerado una amenaza de alto impacto económico debido a que sus larvas se alimentan de tejido vivo, provocando lesiones severas en animales domésticos y de producción.
Como parte de la estrategia de contención, los operativos de inspección fronteriza fueron fortalecidos en puntos clave del comercio internacional y del movimiento de animales.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza mantiene revisiones exhaustivas en los cruces internacionales de Laredo y la región del Valle del Río Grande, donde circula una parte importante del comercio y transporte ganadero de la frontera.
Los inspectores agrícolas federales incorporaron además binomios caninos especializados en la detección de olores asociados a tejido afectado por infestaciones, una herramienta que busca fortalecer la identificación temprana de posibles riesgos biológicos.
Las revisiones incluyen vehículos de carga, remolques ganaderos, mascotas y otros animales que ingresan a territorio estadounidense desde la frontera sur.
Productores del sector agropecuario han manifestado preocupación por las posibles repercusiones económicas de la plaga, especialmente ante el riesgo de restricciones comerciales y mayores costos de operación relacionados con las medidas sanitarias.
Mientras continúan las labores de vigilancia, las autoridades estatales y federales mantienen coordinación permanente para contener el avance del parásito y proteger la actividad ganadera del sur de Texas.
La situación sigue siendo observada de cerca por organismos sanitarios, productores y autoridades fronterizas debido a la importancia estratégica que tiene la industria pecuaria para la economía regional y nacional.
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