
Gas en debate: resurgen posturas sobre el fracking en el noreste
El aprovechamiento del gas natural vuelve a colocarse en el centro de la discusión energética en México, especialmente en regiones con alto potencial como la Cuenca de Burgos.
Aunque no se ha confirmado un posicionamiento reciente en los términos señalados, el debate sobre el uso de la Fracturación hidráulica se mantiene vigente entre actores políticos, empresariales y ambientales.
Por un lado, quienes respaldan esta técnica argumentan que podría detonar la producción de gas natural, reducir la dependencia energética y aprovechar recursos que actualmente permanecen sin explotar.
Además, señalan que el gas natural es considerado un combustible de transición, clave para avanzar hacia modelos energéticos más limpios en comparación con otros hidrocarburos.
Sin embargo, el fracking también enfrenta críticas importantes. Organizaciones ambientales advierten sobre posibles riesgos para el agua, el suelo y las comunidades cercanas a las zonas de extracción.
Este contraste de posturas ha frenado en distintos momentos la implementación a gran escala de esta técnica en territorio mexicano.
En el noreste del país, donde se ubica la Cuenca de Burgos, el tema tiene implicaciones directas para estados como Nuevo León y Tamaulipas.
Ciudades industriales como Monterrey observan este debate desde una perspectiva económica, considerando el impacto que tendría en costos energéticos y desarrollo regional.
Especialistas coinciden en que cualquier decisión sobre el fracking deberá equilibrar tres factores clave: viabilidad económica, impacto ambiental y aceptación social.
Además, el marco regulatorio será determinante para definir si esta técnica puede implementarse de manera segura y sostenible.
Por ahora, el tema sigue abierto, con una discusión que refleja los retos de México en su transición energética.
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