Euclid y Roman afinan sus observaciones para estudiar la materia oscura

Euclid y Roman afinan sus observaciones para estudiar la materia oscura

La astronomía entra en una nueva etapa de observación del universo con dos grandes misiones espaciales que permitirán estudiar con mayor detalle la distribución de la materia y la evolución de las estructuras cósmicas. La misión europea Euclid continúa construyendo un enorme mapa del universo, mientras el telescopio espacial Nancy Grace Roman, de la NASA, acaba de iniciar su misión después de su lanzamiento a finales de agosto. Ambos observatorios fueron diseñados, entre otros objetivos, para ayudar a los científicos a investigar la naturaleza de la materia y la energía oscuras.

Euclid tiene como una de sus principales metas observar miles de millones de galaxias y estudiar cómo se distribuyen a lo largo del espacio y del tiempo. La misión pretende cubrir más de un tercio del cielo y observar galaxias situadas hasta unos 10 mil millones de años luz, creando un mapa tridimensional de la estructura a gran escala del universo. A partir de esas observaciones, los científicos pueden estudiar cómo ha evolucionado la estructura cósmica y qué papel desempeñan la gravedad, la materia oscura y la energía oscura.

Una de las herramientas científicas más importantes de Euclid es el estudio de las lentes gravitacionales débiles. La gravedad de la materia ubicada entre la Tierra y galaxias lejanas puede modificar ligeramente la forma aparente de esas galaxias. Al analizar estadísticamente esas deformaciones, los investigadores pueden reconstruir mapas de distribución de masa que permiten estudiar la materia que no puede observarse directamente. La documentación científica de Euclid contempla precisamente la generación de mapas de masa y mapas de señal a partir de las mediciones de cizallamiento gravitacional.

El procesamiento de las imágenes es fundamental para obtener resultados confiables. Los instrumentos de Euclid producen grandes cantidades de información que deben ser calibradas y procesadas antes de utilizarlas en los análisis científicos. Entre los procedimientos contemplados por la misión se encuentran la corrección de efectos instrumentales, la calibración de las imágenes, la identificación de objetos y la generación de productos especializados para los estudios cosmológicos.

La limpieza y clasificación de los datos también está recibiendo apoyo de herramientas de inteligencia artificial. NASA presentó en septiembre de 2026 el proyecto Artifact InSPECtor, una iniciativa de ciencia ciudadana que utiliza la participación humana para ayudar a entrenar sistemas capaces de reconocer y eliminar errores o artefactos presentes en datos procedentes de telescopios espaciales. La agencia señala que estas herramientas pueden contribuir al trabajo con misiones como Euclid y el nuevo telescopio Roman.

Roman, por su parte, fue lanzado el 30 de agosto de 2026 y realizará un amplio estudio del cielo en longitudes de onda visibles y del infrarrojo cercano. Su misión está relacionada con el estudio de la materia y energía oscuras, además de otros objetivos como la búsqueda y caracterización de exoplanetas. El telescopio cuenta con un campo de visión amplio y está diseñado para obtener observaciones profundas de regiones del cielo.

La combinación de ambos observatorios puede ser especialmente importante para la cosmología. La Agencia Espacial Europea explica que Roman complementará a Euclid al realizar observaciones infrarrojas más profundas sobre una superficie menor del cielo, mientras Euclid cubrirá áreas mucho más extensas. De esta manera, los dos telescopios podrán aportar información diferente y complementaria sobre las estructuras que forman el universo.

Aunque la materia oscura no puede observarse directamente con los telescopios convencionales, su presencia puede estudiarse por los efectos gravitacionales que produce sobre la materia visible y sobre la luz que viaja por el universo. Por eso, el objetivo no consiste simplemente en fotografiar la materia oscura, sino en utilizar las posiciones, formas y movimientos de las galaxias para reconstruir cómo está distribuida la masa a gran escala. Los mapas obtenidos mediante estos métodos pueden convertirse en una herramienta para poner a prueba modelos sobre la evolución del universo.

El trabajo de calibración y procesamiento será, por tanto, una parte esencial de las futuras investigaciones. A medida que Euclid acumule más observaciones y Roman avance en su propia misión científica, los investigadores podrán combinar grandes volúmenes de datos para estudiar con mayor precisión la estructura cósmica. Por ahora, no hay base suficiente para afirmar que estos sistemas ya hayan producido mapas de materia oscura con una precisión “nunca antes alcanzada”, pero sí existe un programa científico concreto destinado a mejorar la calidad de las observaciones y aprovecharlas para estudiar uno de los mayores enigmas de la cosmología moderna.

Loading

CATEGORIES