
Energía desde el centro de la Tierra: el debate que abre una nueva era geotérmica
El reciente hallazgo sobre grandes reservas de hidrógeno en el núcleo de la Tierra no solo está cambiando lo que sabemos del origen del agua, también está impulsando una conversación clave sobre el futuro energético. Este día, investigadores de la UNAM y centros internacionales analizan cómo este descubrimiento podría transformar la energía geotérmica.
El debate se centra en una idea poderosa: si existen cantidades significativas de hidrógeno en las profundidades del planeta, podrían influir en los procesos térmicos internos, lo que abriría nuevas posibilidades para aprovechar el calor terrestre de manera más eficiente. Este enfoque conecta directamente con el campo de la Geología y la transición hacia energías más limpias.
La energía geotérmica, que ya se utiliza en distintas partes del mundo, aprovecha el calor natural del subsuelo para generar electricidad. Sin embargo, su desarrollo ha estado limitado por la profundidad y las condiciones necesarias para acceder a ese calor. Con este nuevo panorama, los científicos exploran si el hidrógeno podría desempeñar un papel en la generación o transferencia de energía dentro del planeta.
Uno de los puntos más discutidos es la posibilidad de desarrollar tecnologías de “nueva generación” que permitan acceder a fuentes geotérmicas más profundas y estables. Esto implicaría avances en perforación, materiales y sistemas de conversión energética, abriendo la puerta a una fuente prácticamente inagotable de energía.
Además, el impacto de este tipo de innovación no sería menor. Países con actividad geotérmica podrían fortalecer su independencia energética, reducir emisiones y diversificar sus fuentes de generación. En un contexto global donde la sostenibilidad es prioridad, estos avances cobran especial relevancia.
Para México, y en particular para regiones del norte como Monterrey, el tema no es lejano. Aunque la geotermia se ha desarrollado más en otras zonas del país, el potencial de nuevas tecnologías podría ampliar su alcance en el futuro.
Por ahora, el hallazgo sigue en fase de análisis, pero el debate ya está en marcha. Lo que ocurre en el núcleo terrestre, a miles de kilómetros de profundidad, podría terminar influyendo en cómo se genera energía en la superficie.
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