
El telescopio Roman de la NASA abre sus ojos al universo y obtiene sus primeras observaciones estelares
El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA dio un nuevo paso en su puesta en servicio luego de que su instrumento científico principal captara por primera vez la luz de estrellas desde el espacio. La observación permitió a los equipos de la misión comprobar el funcionamiento del instrumento y obtener una referencia inicial para continuar con la alineación de la óptica y los ajustes necesarios antes de comenzar sus operaciones científicas.
La primera observación fue obtenida después de que el Wide Field Instrument, el principal instrumento científico del observatorio, abriera sus sistemas de observación hacia el universo. La imagen inicial mostró estrellas desenfocadas, una característica esperada en esta etapa, ya que los especialistas todavía deben realizar procesos de alineación y enfoque para conseguir imágenes científicas de mayor precisión.
NASA explicó que estas primeras observaciones funcionan como una especie de referencia para que el equipo pueda ajustar la óptica del telescopio. En los siguientes pasos se contempla activar el sistema de guía fina, enfocar el observatorio y conseguir que la luz de las estrellas pase de las formas amplias observadas inicialmente a puntos mucho más definidos.
El avance ocurre pocas semanas después del lanzamiento del Roman. El observatorio despegó el 30 de agosto de 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida. Después de separarse del cohete, comenzó su recorrido independiente hacia su destino orbital.
Roman se encuentra en un proceso de puesta en servicio que incluye diferentes despliegues, comprobaciones y calibraciones. NASA había previsto aproximadamente tres meses para completar esta etapa antes de que el observatorio llegue a su órbita definitiva alrededor del segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2, situado aproximadamente a un millón de millas de nuestro planeta.
Una de las características que distingue al nuevo observatorio es su enorme campo de visión. NASA señala que Roman tendrá un campo de visión al menos 100 veces mayor que el del telescopio espacial Hubble, lo que permitirá observar grandes regiones del cielo en menos tiempo y generar enormes cantidades de información astronómica.
Esta capacidad será especialmente importante para estudiar la estructura y evolución del universo. El telescopio fue diseñado para investigar fenómenos relacionados con la materia oscura y la energía oscura, dos de los grandes misterios de la cosmología moderna, además de estudiar la formación y evolución de las galaxias.
El Roman también tendrá un papel importante en la búsqueda y estudio de exoplanetas, es decir, mundos que orbitan estrellas distintas al Sol. NASA prevé que sus observaciones permitan realizar un amplio censo estadístico de sistemas planetarios y descubrir miles de nuevos planetas fuera del Sistema Solar.
La misión complementará además el trabajo de otros grandes observatorios espaciales, incluido el telescopio espacial James Webb. Mientras Webb puede realizar observaciones muy detalladas de objetos individuales y regiones específicas, Roman está diseñado para realizar grandes estudios del cielo, generando mapas y conjuntos de datos que podrán ser utilizados por investigadores para analizar millones o incluso miles de millones de objetos astronómicos.
El objetivo no será únicamente producir imágenes espectaculares. La enorme cantidad de información que Roman recopilará permitirá a los astrónomos estudiar cómo se distribuyen las galaxias, cómo evolucionó el universo y de qué manera la materia oscura influye en la estructura cósmica. La misión también podrá proporcionar datos sobre estrellas, agujeros negros, planetas y otros fenómenos del universo.
Por ahora, NASA mantiene al observatorio en su etapa de comisionamiento, por lo que las primeras imágenes obtenidas no deben confundirse todavía con el inicio completo de las operaciones científicas. La agencia prevé publicar las primeras imágenes científicas del Roman a principios de 2027, una vez que concluyan las diferentes pruebas, calibraciones y ajustes del observatorio.
El primer vistazo a las estrellas representa así uno de los primeros hitos de una misión que tendrá una duración prevista de aproximadamente cinco años. Si los siguientes procesos de puesta en servicio avanzan conforme a lo planeado, Roman comenzará a aprovechar su enorme campo de visión para estudiar grandes regiones del universo y aportar nuevos datos sobre algunos de los principales interrogantes de la astronomía contemporánea.
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