
Presión de EE.UU. empujó a captura del “Mencho”, según especialista, pero advierte riesgos de cara al Mundial
La reciente ofensiva contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) marca, según el abogado y consultor en seguridad Abraham Serrano, miembro del Overseas Security Advisory Council (OSAC) del Departamento de Estado, un punto de inflexión no solo para México, sino también para Estados Unidos.
En entrevista para La Opinión, Serrano analizó las implicaciones de la operación contra el CJNG, organización encabezada por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, considerado durante años uno de los objetivos prioritarios de agencias como la Drug Enforcement Administration (DEA).
Para el exsesor de los Secretarios de Seguridad Pública en México, Ramón Martín Huerta y Eduardo T. Medina Mora Icaz, el operativo donde se capturó y después muripo el capo, tiene una relevancia directa para Estados Unidos por tres razones clave:
En el contexto de la seguridad nacional y fentanilo, “EE.UU. es el principal mercado de consumo de metanfetaminas y fentanilo. Golpear al CJNG impacta directamente las cadenas de producción y tráfico hacia territorio estadounidense”.
“En la política exterior de presión, desde la óptica de Washington, la operación representa un logro de la política de “poder duro” impulsada por la administración de Donald Trump, que ha presionado diplomáticamente a México para actuar contra líderes criminales considerados incluso como organizaciones terroristas”, asegura.
Sin embargo, establece que la caída de “El Mencho” es un mensaje geopolítico, pues “El reacomodo no solo afectará a México, sino también a redes en Colombia, Ecuador y Europa, donde el CJNG mantiene vínculos operativos”.
“Es un hecho súper importante para ellos. Lo leen como un resultado de la presión diplomática y de inteligencia ejercida sobre México”, explicó Serrano.
Planeación del operativo
Serrano recordó que la captura de Joaquín Guzmán Loera en 2014 fue el resultado visible de años de inteligencia previa. Aunque la fase final del operativo puede ejecutarse en semanas, el trabajo real incluye años de vigilancia, uso de drones y tecnología aérea, intercambio de inteligencia binacional, procesamiento de información en gabinetes de seguridad y una coordinación interagencial.
“Las decisiones finales se toman arriba, pero la inteligencia se construye durante años”, subrayó.
El experto habló de un concepto clave: interoperabilidad, es decir, el trabajo coordinado entre agencias mexicanas y estadounidenses, donde “EE.UU. no solo comparte información, sino que recomienda líneas de acción y acompaña en la ejecución estratégica”.
De acuerdo a su recuento, en el caso de “El Chapo” Guzmán, el operativo para organizar esa operación fue el 19 de enero y culminó en Mazatlán el 22 de febrero. Entonces desde el 19 de enero son pocos días relativamente en lo que se anunció la operación, pero obviamente hubo trabajo desde antes, hay años, años, totalmente años de trabajar inteligencia”.
El año pasado “se había dicho que volaron en México drones estadounidenses, aviones tripulados, que tienen la tecnología para grabar, mapear. Obviamente lo hicieron en su momento. Ellos van rastreando, mandando información que se lleva a un gabinete, se procesa, se hacen las opciones y sin lugar a dudas, se van tomando las decisiones”, insiste.
Bajo ese contexto, en agosto de 2025, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, dijo que un avión no tripulado de EE.UU. voló el centro del país, con el fin de colaborar en investigaciones, sin detallar sobre el caso.
“No es un avión militar, no es un dron militar. Son aviones no tripulados que vuelan a petición específica del Gobierno mexicano, vuelan específicamente en apoyo y colaboración para investigaciones que nosotros tenemos en nuestro país”, comentó García Harfuch en ese momento.
Riesgo de violencia y disputa territorial
A diferencia de la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, donde existía una estructura de liderazgo más vertical, el CJNG opera como una red de células semiindependientes.
Esto podría provocar, según explica, disputas internas por liderazgo, intentos de expansión de grupos rivales como el Cártel de Sinaloa, violencia estratégica para controlar carreteras, puertos y rutas de mercancías.
Serrano advirtió que estados como Jalisco, Colima, Guanajuato y Michoacán podrían enfrentar episodios de violencia por el control territorial, especialmente en zonas logísticas clave como el puerto de Manzanillo.
Mundial 2026: un factor de presión adicional
Con Copa Mundial de la FIFA 2026 a la vista y con Guadalajara como una de las sedes, el experto alertó que el riesgo no necesariamente estaría dentro de los estadios, sino en hoteles, restaurantes, centros nocturnos y zonas turísticas.
“El estadio puede estar blindado, pero una ciudad completa es otra historia”, por lo que para Estados Unidos, cualquier amenaza contra ciudadanos estadounidenses en México podría escalar rápidamente a nivel diplomático y de seguridad.
Además, “cualquier escalada violenta previa al Mundial o que afecte a ciudadanos estadounidenses podría endurecer aún más la postura de Washington hacia México”.
La dimensión financiera: el arma silenciosa
Más allá de las detenciones, Serrano enfatizó el papel de la Office of Foreign Assets Control (OFAC), que impone sanciones económicas a personas y empresas vinculadas al narcotráfico.
Estas medidas pueden congelar activos, bloquear operaciones bancarias, impactar empresas legítimas con vínculos indirectos y generar consecuencias más severas que un operativo armado.
“Para la comunidad empresarial, incluidos negocios en EE.UU. con operaciones en México, el mensaje es claro: revisar listas de sanciones y fortalecer el cumplimiento normativo es ahora más crucial que nunca”, destaca.
Abraham Serrano concluyó que el verdadero desafío no es solo capturar o abatir a un líder criminal, sino evitar que las células se reorganicen y generen una nueva espiral de violencia.
“El operativo es solo una fase. Lo que viene ahora es la estabilización. Y esa parte es la más delicada”, advirtió.
Para Estados Unidos, “el mensaje es estratégico: la lucha contra el narcotráfico ya no es solo un asunto mexicano, sino un frente binacional con implicaciones políticas, económicas y de seguridad nacional”.
Por Armando Hernández
Créditos: laopinion.com
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