La inteligencia artificial entra al Vaticano para transformar millones de textos católicos en una herramienta global

La inteligencia artificial entra al Vaticano para transformar millones de textos católicos en una herramienta global

Cuando apareció ChatGPT, Matthew Harvey Sanders sintió que había encontrado la respuesta a una inquietud que lo había acompañado toda su vida. “Cuando salió ChatGPT, vi una respuesta a un problema que he intentado resolver toda mi vida”, recordó.

Hoy, ese impulso lo llevó a desarrollar Magisterium AI, una plataforma de inteligencia artificial enfocada exclusivamente en el pensamiento y la doctrina de la Iglesia católica, con base de operaciones en Roma y vínculos directos con bibliotecas pontificias.

Un proyecto nacido entre libros y escáneres

De acuerdo con CBC, Sanders, canadiense de Toronto, trabaja en el Pontifical Oriental Institute, una biblioteca moderna que resguarda una de las mayores colecciones sobre tradiciones católicas orientales.

Ahí, entre balcones de libros que se elevan varios pisos, comenzó a transformar concilios, sínodos, encíclicas papales, documentos oficiales y anuarios estadísticos en una base de datos digital.

En una oficina cercana a la estación Termini, jóvenes operadoras colocan gruesos volúmenes teológicos en escáneres del tamaño de un refrigerador, mientras brazos robóticos pasan las páginas.“Ahora mismo estamos intentando terminar las obras completas de todos los doctores y padres de la Iglesia”, explicó Sanders.

Qué es Magisterium AI y por qué es distinto

A diferencia de sistemas de uso general como ChatGPT, Magisterium AI fue entrenado únicamente con fuentes primarias católicas. Su objetivo es reducir errores y respuestas imprecisas.

Sanders lo explica así “Los modelos generales se entrenan con datos de internet donde la doctrina católica es solo una parte pequeña, Magisterium se alimenta de textos oficiales y especializados, cada respuesta incluye citas directas que llevan al documento original”

Muchos de estos textos, señala, antes solo podían consultarse en bibliotecas especializadas o archivos eclesiásticos.

El Vaticano y los límites de la aprobación oficial

El Vaticano no ha aprobado formalmente la plataforma, ni es probable que lo haga. Sanders reconoce que, a diferencia de un libro, un modelo de lenguaje cambia de forma constante, lo que impide un aval tradicional como el imprimatur o el nihil obstat.

Aun así, conserva una carta firmada por Papa León XIV, donde el pontífice alienta a los desarrolladores católicos de IA y sugiere que la innovación tecnológica puede ser “una forma de participación en el acto divino de la creación”.

Una Iglesia que entra en la era digital

El Papa León XIV ha colocado la inteligencia artificial como un tema central de su pontificado. Ha advertido que esta tecnología no solo transformará economías y empleos, sino también la forma en que las personas entienden qué significa ser humano.

Tras varios años en línea, Magisterium AI ya tiene usuarios en 185 países. La mayoría son sacerdotes, obispos, profesores de seminario y personal diocesano, aunque cada vez más laicos recurren a la plataforma.

Consultas morales y crisis de conciencia

Entre los usuarios laicos, el perfil se inclina hacia hombres jóvenes, muchos de la generación Z, un grupo que Sanders describe como uno de los más solitarios en Occidente.

Las consultas más comunes tienen que ver con culpa, sexualidad, adicciones, enojo y conductas difíciles de controlar.“Muchas personas cargan con una conciencia pesada”, dijo Sanders. “Intentan entender si lo que hicieron es un pecado grave o no, y qué deben hacer después”.

Algunos usuarios llegan molestos o confrontativos. “Hay mucho enojo y mucha confusión sobre la sexualidad”, explicó.

Entre herramienta y acompañamiento humano

Para Michael Baggot, asesor del proyecto, la plataforma puede ser una puerta de entrada.

Es una oportunidad positiva para explorar temas que quizá no se atreven a hablar con otras personas”, dijo. Pero advirtió que no debe sustituir a la comunidad ni al acompañamiento humano.

La especialista en ética de la IA Virginia Dignum coincide en que un sistema especializado reduce errores, pero no elimina los límites de la tecnología.“Es lenguaje generativo, no una garantía absoluta de verdad”, señaló.

Digitalizar siglos de historia católica

El proyecto de Sanders se enlaza con los esfuerzos de la Vatican Apostolic Library, fundada en el siglo XV y hoy en proceso de digitalizar decenas de miles de manuscritos.

Según Timothy Janz, la misión siempre ha sido dobleConservar los textosHacerlos accesibles a los lectores

Desde 2012, la biblioteca ha puesto en línea unos 30 mil manuscritos, incluidos textos como el Codex Vaticanus, uno de los manuscritos bíblicos más antiguos.

Robótica, precisión y cautela

Otras instituciones romanas van más lejos. En el Alexandria Digitization Hub, escáneres robóticos digitalizan hasta 2,500 páginas por hora, lo que permite buscar, traducir y analizar textos en minutos.

Aun así, Janz subraya que el trabajo humano sigue siendo indispensable. En manuscritos antiguos, una sola letra puede cambiar el sentido de un texto.“Incluso una precisión del 99.9 por ciento puede ser insuficiente”, explicó.

Sanders coincide en que el manuscrito original es insustituible, pero sostiene que la IA abre posibilidades inéditas.“La IA encuentra las agujas en el pajar; el experto humano hace el análisis final”, dijo.

Un puente entre pasado y futuro

Para Sanders, Magisterium AI continúa una misión antigua. Así como los monjes medievales preservaron el saber clásico copiando manuscritos, hoy la Iglesia usa digitalización, robótica e inteligencia artificial para evitar que ese patrimonio se pierda.

Si queremos avanzar como civilización, tenemos que aprender de quienes nos precedieron”, afirmó.En su visión, la tecnología no reemplaza la fe ni la reflexión humana, pero puede abrir el conocimiento acumulado durante siglos a cualquier persona, en cualquier lugar del mundo.

Por Alejandra Liera

Créditos: elimparcial.com

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