Desarrollan una retina artificial con metal líquido que permite detectar luz infrarroja

Desarrollan una retina artificial con metal líquido que permite detectar luz infrarroja

Investigadores de Corea del Sur crearon un implante flexible que convierte la luz infrarroja cercana en señales eléctricas para estimular células de la retina; las pruebas iniciales se realizaron en ratones.

CIENCIA Y TECNOLOGÍA, 23 de octubre de 2026. — Un equipo de investigadores de la Universidad Yonsei, en Corea del Sur, desarrolló una retina artificial experimental capaz de responder a la luz infrarroja cercana, un tipo de radiación que el ojo humano no puede percibir de manera natural. El avance podría abrir nuevas posibilidades para desarrollar prótesis visuales dirigidas a personas con determinados tipos de degeneración retiniana.

La investigación fue publicada el 13 de abril de 2026 en la revista científica Nature Electronics. El dispositivo combina componentes electrónicos fotosensibles con diminutos electrodos fabricados con una aleación de galio e indio, conocida por permanecer líquida a temperatura ambiente en determinadas condiciones.

A diferencia de un tratamiento que intenta reparar los fotorreceptores dañados, esta tecnología busca aprovechar otras células de la retina que todavía pueden transmitir señales al cerebro. De esta manera, el implante transforma la luz en estímulos eléctricos capaces de activar las células ganglionares, que forman parte de la vía visual.

¿Cómo funciona la retina artificial de metal líquido?

El dispositivo está compuesto por tres elementos principales. El primero es un filtro ultrafino que bloquea la mayor parte de la luz visible y permite el paso de determinadas longitudes de onda del infrarrojo cercano. El segundo es una matriz de fototransistores que convierte esa luz en señales eléctricas.

La tercera parte está formada por micropilares tridimensionales de metal líquido que transmiten los estímulos a las células de la retina. Según los investigadores, su flexibilidad permite que los electrodos se adapten mejor a la superficie ocular, que es delicada y curva, y ayuda a reducir el daño mecánico en comparación con estructuras rígidas.

Los micropilares utilizados en el estudio tienen aproximadamente 20 micrómetros de diámetro y 60 micrómetros de altura. Por su tamaño y composición, permiten establecer una interfaz cercana con las células ganglionares sin necesidad de retirar el tejido retiniano que todavía funciona.

¿Qué resultados obtuvieron los científicos?

Para evaluar el funcionamiento del implante, el equipo realizó pruebas en tejido retiniano aislado y posteriormente implantó el dispositivo en ratones sanos y en animales con degeneración retiniana.

Las mediciones de actividad eléctrica mostraron respuestas en la retina y la corteza visual de los animales expuestos a luz infrarroja cercana. Además, en pruebas de comportamiento, los ratones con degeneración retiniana y el implante respondieron a estímulos infrarrojos, mientras que los animales de control sin el dispositivo no mostraron la misma respuesta ante esa luz.

Estos resultados sugieren que el sistema puede generar una respuesta visual artificial incluso cuando los fotorreceptores se encuentran gravemente deteriorados. También indican que la tecnología podría ampliar el rango de luz que un sistema visual asistido puede detectar.

¿Podría ayudar a personas con pérdida de visión?

Una de las posibles aplicaciones sería el desarrollo de prótesis para personas con enfermedades que dañan los fotorreceptores, como la retinosis pigmentaria. En estos casos, algunas células internas de la retina pueden conservar parte de su función, aunque los conos y bastones hayan perdido su capacidad de responder adecuadamente a la luz.

El objetivo a futuro sería utilizar el implante para generar un canal visual adicional basado en infrarrojo cercano, sin interferir de forma significativa con la visión natural que todavía conserve el paciente. En determinadas condiciones, esta tecnología también podría ayudar a percibir señales infrarrojas que normalmente son invisibles para las personas.

Sin embargo, todavía quedan desafíos técnicos y médicos por resolver antes de pensar en una aplicación clínica. La investigación no demuestra que el dispositivo pueda devolver la visión a pacientes humanos y tampoco significa que una persona pueda ver con los ojos cerrados en condiciones cotidianas.

Por ahora, el avance representa una prueba experimental de que los componentes electrónicos flexibles y los electrodos de metal líquido pueden combinarse para estimular células retinianas. Los próximos pasos deberán establecer su seguridad, eficacia y viabilidad antes de considerar ensayos clínicos en seres humanos.

Fuente: Chung, W. G. y colaboradores, Nature Electronics, “An implantable epiretinal device for near-infrared light perception”, publicado el 13 de abril de 2026. Leer la investigación científica.

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