
Mercurio Martínez Jr.: 89 años de una vida que también cuenta la historia de Laredo
LAREDO, Texas.— Hay hombres que ocupan cargos públicos y, cuando se marchan, dejan una silla vacía.
Y hay otros cuya ausencia obliga a mirar hacia atrás y descubrir que, durante décadas, estuvieron presentes en tantos capítulos de una comunidad que terminaron convirtiéndose ellos mismos en parte de su historia.
Mercurio Martínez Jr. pertenece a estos últimos.
A sus 89 años, el ranchero, maestro, empresario, exbanquero, exregidor de Laredo, exjuez del Condado de Webb y veterano integrante de la Mesa Directiva de Laredo College decidió cerrar esta semana uno de los capítulos más prolongados de su vida pública.
Anoche presentó su retiro de la Junta de Síndicos de Laredo College.
Hubo lágrimas.
Hubo recuerdos.
Y hubo uno de esos silencios difíciles de describir cuando quienes comparten una mesa durante años comprenden que, esta vez, uno de ellos ya no regresará a ocupar su lugar.
No se despedía simplemente un funcionario.
Se despedía de la mesa directiva un hombre cuya vida ha estado ligada a la educación de Laredo durante generaciones.

DEL RANCHO A LAS AULAS
Mercurio Martínez Jr. nació en Laredo el 25 de julio de 1937, cuando la ciudad y la frontera eran muy distintas a las que conocemos hoy.
Su familia tenía raíces profundas en San Ygnacio, donde, según relató años después en una entrevista de historia oral de la Universidad de Texas, los Martínez habían vivido desde el siglo XVIII.
Creció entre una cultura fronteriza donde el trabajo, la tierra, la familia y la educación tenían un significado muy particular.
Y aunque a lo largo de su vida llegaría a ocupar oficinas importantes, jamás abandonó completamente el campo.
Fuentes biográficas lo describen como educador, ranchero y empresario, y señalan que la ganadería y la vida de rancho lo acompañaron durante prácticamente toda su edad adulta.
Ese detalle dice mucho sobre él.
Porque durante décadas pudo pasar de hablar de presupuestos, economía o comercio internacional a regresar al rancho y ensuciarse las botas.
UNA FRASE QUE MARCÓ SU VIDA
Su padre le dejó una enseñanza que Mercurio nunca olvidó:
“No hay nada como la educación. Es lo que te ayuda a abrir puertas.”
Y pocas frases podrían resumir mejor su trayectoria.
Martínez estudió Administración de Empresas en St. Mary’s University, obtuvo posteriormente una maestría en Administración de Empresas en la University of North Texas y realizó estudios adicionales en Southern Methodist University, Colorado State University y la Escuela de Negocios de Harvard.
Pero lo verdaderamente importante es lo que hizo después con aquella educación.
Se convirtió en maestro.
Un registro histórico de la University of North Texas lo ubica desde décadas atrás como integrante del Departamento de Administración de Empresas de Laredo Junior College, antecesor de lo que hoy conocemos como Laredo College.
Con el tiempo también impartió clases en Texas A&M International University, donde fue profesor adjunto.
Y allí apareció otra de las grandes pasiones de su vida: el comercio internacional y el futuro económico de la frontera.
Martínez llegó a dirigir el Texas Center for Border Economic and Enterprise Development de TAMIU, organismo que analizaba precisamente la economía fronteriza, el desarrollo empresarial y las oportunidades comerciales de Laredo. Un informe económico de 2014 lo identifica como director del centro y explica que el trabajo se realizaba en colaboración con la Cámara de Comercio para proporcionar información a empresarios, funcionarios y responsables de tomar decisiones.
Para Mercurio Martínez, entonces, el comercio internacional nunca fue solamente una larga fila de tráileres cruzando un puente.
Era economía.
Era educación.
Era empleo.
Era el futuro de Laredo.
EL SERVICIO PÚBLICO COMO PARTE DE SU VIDA
Su trayectoria terminaría extendiéndose mucho más allá de los salones de clase.
Fue integrante de una mesa directiva escolar.
Fue regidor del Cabildo de Laredo.
Y posteriormente llegó a ocupar uno de los puestos de mayor responsabilidad política de esta región: juez del Condado de Webb, cargo que ejerció durante aproximadamente 12 años, de 1991 a 2002. Registros contemporáneos también documentan su servicio previo tanto en la junta escolar como en el Concejo Municipal.
En 2022, al recordar aquella etapa, Martínez señaló que uno de los logros de su administración había sido mejorar sustancialmente la situación financiera y la calificación crediticia del Condado de Webb. Esa valoración corresponde al propio Martínez sobre su gestión.
Su experiencia incluso llegó al gobierno federal.
Durante la administración del presidente Jimmy Carter, fue nombrado administrador regional de la Administración Federal de Pequeños Negocios, con responsabilidad sobre Texas, Nuevo México, Oklahoma, Arkansas y Luisiana.
Para aquel hombre criado entre Laredo y las raíces familiares de San Ygnacio, la vida había abierto exactamente aquellas puertas de las que alguna vez le habló su padre.
Y SIEMPRE, LAREDO COLLEGE
Pero entre todos esos cargos, instituciones y responsabilidades, hubo una relación que acompañó a Mercurio Martínez durante buena parte de su existencia:
Laredo College.
Lo conoció cuando todavía era Laredo Junior College.
Lo vio convertirse en Laredo Community College.
Y estuvo allí cuando finalmente adoptó el nombre de Laredo College.
En distintos momentos encabezó su Mesa Directiva. Documentos oficiales lo muestran como presidente de la Junta y participando directamente en decisiones académicas, financieras y administrativas de la institución.
Los electores lo devolvieron una y otra vez a esa responsabilidad.
En 2016 fue reelegido con más del 61 por ciento de los votos. En 2022 volvió a ganar la Posición 3 de la Mesa Directiva, esta vez con aproximadamente el 55 por ciento.
Su mandato actual estaba programado hasta 2028.
Pero a los 89 años decidió que había llegado el momento.
EL DÍA EN QUE EL RANCHO CASI LE CAMBIA LA VIDA
Quizá una de las imágenes que mejor explica su carácter ocurrió lejos de cualquier sala de juntas.
Fue en mayo de 2023, en su rancho.
Martínez se encontraba cerca de una pila de ramas que ardía cuando resbaló y cayó sobre el fuego.
Sufrió quemaduras de segundo y tercer grado y tuvo que ser trasladado al Brooke Army Medical Center, en San Antonio. Su familia advirtió entonces que la recuperación sería larga.
Dos meses después seguía recuperándose.
Su hijo, Mercurio Martínez III, explicó que su padre tenía uso limitado de una mano y estaba recuperando fuerza en la otra. Pero también contó algo que retrataba al hombre detrás de los títulos: pese a todo lo ocurrido, se levantaba de la cama cada mañana dispuesto a enfrentar el día.
Tenía entonces 85 años.
Había pasado por un accidente que a cualquier edad habría sido devastador.
Y volvió.
Volvió a su familia.
Volvió a su comunidad.
Y volvió también a la institución educativa a la que había dedicado tantos años.Y el episodio del rancho aporta algo muy especial: muestra a Mercurio Martínez Jr. no sólo como servidor público y educador, sino como un hombre de enorme resistencia que, aun después de una experiencia tan dura, regresó a seguir sirviendo a su comunidad.
UNA VIDA DIFÍCIL DE RESUMIR EN UN CURRÍCULUM
¿Cómo se resume una vida así?
Ranchero.
Profesor.
Empresario.
Banquero.
Regidor de Laredo.
Juez del Condado de Webb.
Funcionario federal.
Catedrático universitario.
Especialista en economía fronteriza.
Defensor de la educación.
Integrante y presidente de la Mesa Directiva de Laredo College.
Podrían enumerarse cargos durante varios párrafos y aun así faltaría algo.
Porque los cargos explican dónde estuvo.
Pero no necesariamente explican quién fue.
Mercurio Martínez Jr. pertenece a una generación que vio transformarse completamente esta frontera.
Vio crecer a Laredo.
Vio cómo el comercio internacional convirtió esta región en uno de los corredores comerciales más importantes de Norteamérica.
Vio crecer universidades, escuelas y hospitales.
Vio llegar nuevas generaciones de estudiantes.
Y durante buena parte de esa transformación, él no estuvo observando desde lejos: estuvo participando.
Algunas veces desde el gobierno.
Otras desde un salón de clases.
Otras desde una mesa directiva.
Y otras, simplemente desde su rancho.
ANOCHE NO TERMINÓ LA HISTORIA
Por eso, lo ocurrido anoche en Laredo College tiene un significado especial.
Sus compañeros aceptaron su renuncia entre emociones, recuerdos y lágrimas.
Pero sería injusto decir que Mercurio Martínez simplemente “se retiró”.
Un hombre puede retirarse de una junta. No puede retirarse de la historia que ayudó a construir.
Durante décadas tomó decisiones que afectaron a estudiantes que probablemente nunca conoció personalmente.
Muchos de ellos obtuvieron un título.
Otros aprendieron un oficio.
Algunos fueron los primeros integrantes de sus familias en llegar a la universidad.
Y detrás de muchas de esas oportunidades estuvo una institución a la que Mercurio Martínez dedicó una parte enorme de su vida.
Quizá por eso aquella vieja frase de su padre adquiere hoy todavía más sentido:
“No hay nada como la educación. Es lo que te ayuda a abrir puertas.”
Mercurio Martínez Jr. pasó buena parte de sus 89 años ayudando a mantener esas puertas abiertas para otros.
Y acaso ese sea el legado más sencillo —y al mismo tiempo más grande— que puede dejar un hombre.
Anoche dejó su silla en la Mesa Directiva.
Pero su nombre no se fue de Laredo College.
Tampoco de la historia del Condado de Webb.
Ni de las aulas.
Ni del campo.
Ni de una ciudad que lo vio convertirse, con los años, en uno de esos personajes que parecen haber estado siempre allí.
Mercurio Martínez Jr. seguirá siendo un Palomino.
Y, sobre todo, seguirá siendo parte de la memoria de Laredo.
JRNoticias | Homenaje a Mercurio Martínez Jr., 89 años de educación, servicio y amor por su tierra.

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