Tamaulipas envejece y pone en jaque al sistema de salud pública: la prevención es clave

Tamaulipas envejece y pone en jaque al sistema de salud pública: la prevención es clave

Tamaulipas vive una transición demográfica silenciosa pero profunda: el aumento de la población adulta mayor, combinado con el crecimiento de enfermedades crónicas y los efectos de factores ambientales adversos, comienza a configurar uno de los principales desafíos estructurales para el sistema de salud en las próximas décadas.

Este escenario no solo implica atender a más pacientes, sino transformar la forma en que se entiende la prevención, la atención médica y la calidad de vida en una sociedad donde cada vez más personas superan los 60 años.

De acuerdo con cifras del Inegi, en el censo del año 2010 Tamaulipas tenía 285 mil personas mayores de 65 años; para el siguiente conteo, en 2020, la cifra alcanzó los 430 mil, lo que marcó un repunte de más del 50%.

El director de la Facultad de Medicina de Tampico de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Raúl de León Escobedo, explicó que este cambio ha obligado a instituciones de salud, tanto públicas como privadas, a fortalecer la medicina preventiva en clínicas y unidades hospitalarias.

El envejecimiento poblacional no debe verse como un problema, sino como un logro social, pero sí representa un reto porque incrementa la demanda de atención médica especializada y el control de enfermedades crónicas”, dijo.

Enfermedades crónicas marcan el nuevo perfil epidemiológico

El nuevo rostro de la salud en Tamaulipas está marcado por padecimientos como diabetes, hipertensión arterial, obesidad y enfermedades cardiovasculares, condiciones que están directamente relacionadas con estilos de vida, alimentación y factores genéticos.

Estadísticas sanitarias estatales señalan que estas enfermedades se mantienen entre las principales causas de mortalidad, lo que coincide con tendencias nacionales, donde los padecimientos no transmisibles dominan el perfil epidemiológico.

Hoy sabemos que muchas de estas enfermedades pueden retrasarse o controlarse si se detectan a tiempo. El gran reto es que la población acuda a revisiones médicas antes de que aparezcan las complicaciones”, explicó.

Uno de los mayores desafíos es que muchos pacientes llegan a consulta cuando la enfermedad ya presenta un avance considerable.

La cultura de la prevención sigue siendo una tarea pendiente. Muchas personas buscan atención cuando ya existen daños en órganos vitales, lo que complica los tratamientos”, apuntó.

El impacto del entorno ambiental en la salud de la población

El médico general Raymundo Gómez Arteaga dio a conocer que a este panorama se suma el impacto del entorno ambiental, particularmente las altas temperaturas, la contaminación y los cambios en los patrones climáticos, que pueden agravar enfermedades respiratorias, cardiovasculares y metabólicas.

Esto sin dejar de lado que los adultos mayores son uno de los sectores más vulnerables ante estos factores, debido a su condición fisiológica y a la presencia de enfermedades previas, que varían dependiendo del diseño urbano, la disponibilidad de áreas verdes y el acceso a servicios básicos.

No podemos hablar de envejecimiento saludable si no hablamos también de entornos saludables. La salud no depende únicamente de hospitales, también depende del contexto donde viven las personas”, indicó.

Salud mental: el desafío invisible del envejecimiento

Otro de los aspectos que comienza a generar preocupación entre especialistas es el impacto del envejecimiento en la salud mental, especialmente en lo relacionado con depresión, ansiedad, deterioro cognitivo y demencias.

El médico psiquiatra del Hospital Ángeles de Tampico, Víctor Octavio López Amaro, explicó que estos padecimientos muchas veces no son diagnosticados oportunamente debido a estigmas sociales o a la creencia errónea de que forman parte natural del envejecimiento.

La salud mental en adultos mayores debe atenderse con la misma importancia que la diabetes o la hipertensión, porque impacta directamente en la calidad de vida”, afirmó.

La prevención como eje del futuro sanitario de México

Ante este escenario, los especialistas coinciden en que el sistema de salud deberá evolucionar hacia un modelo más preventivo que curativo, priorizando la detección temprana, la educación en salud y la promoción de hábitos saludables.

Ya que, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud de Tamaulipas (SST), una parte importante de las consultas médicas está relacionada con enfermedades que pueden prevenirse mediante actividad física, alimentación balanceada y chequeos periódicos.

Gómez Arteaga destacó que el cambio debe comenzar desde edades tempranas. “El envejecimiento saludable empieza desde la juventud, ya que los hábitos que una persona desarrolla a los 30 o 40 años son los que van a determinar su salud a los 70”.

También subrayó la importancia de fortalecer la atención primaria. “Si fortalecemos el primer nivel de atención podemos detectar riesgos antes de que se conviertan en enfermedades graves, lo que deja claro que esa es la verdadera transformación que necesita el sistema de salud”.

Un reto estructural que definirá el futuro del sector salud

Las proyecciones demográficas indican que el envejecimiento continuará avanzando en Tamaulipas durante los próximos años, por lo que los especialistas consideran indispensable reforzar la infraestructura médica, la formación de personal especializado en geriatría y el desarrollo de políticas públicas integrales.

Este fenómeno también implica retos económicos y sociales, ya que una población que envejece requiere sistemas de protección social más sólidos y accesibles.

Sin olvidar que el panorama actual deja claro que Tamaulipas se encuentra frente a una transición que definirá su futuro sanitario, la cual está marcada por el envejecimiento poblacional, enfermedades crónicas y factores ambientales, lo que exige respuestas estructurales que vayan más allá de la atención médica tradicional.

De ahí que el desafío, tanto a corto como a largo plazo: construir un modelo de salud capaz de anticiparse a los riesgos y no únicamente reaccionar a ellos, apostando por la prevención como la herramienta más poderosa para garantizar una mejor calidad de vida para las próximas generaciones.

Por Antonio Campos

Foto: Alejandro del Ángel

Créditos: oem.com.mx

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