Paneles solares sobre cultivos reducen calor extremo y mejoran la salud

Paneles solares sobre cultivos reducen calor extremo y mejoran la salud

Instalar paneles solares elevados sobre cultivos, una práctica conocida como agrivoltaica, está mostrando beneficios que van más allá de la energía limpia. Un nuevo estudio presentado en 2025 documenta que estos sistemas reducen de forma significativa el estrés térmicomejoran la salud y hacen más llevadera la jornada de los jornaleros, uno de los grupos laborales más expuestos al calor extremo, según información de EcoInventos.

¿Qué es la agrivoltaica y dónde se probó?

La agrivoltaica combina agricultura y generación solar en el mismo terreno mediante paneles elevados que permiten el paso de personas y maquinaria ligera. La investigación se realizó en Jack’s Solar Garden, en Colorado, y fue presentada durante el congreso anual de la American Geophysical Union. El equipo analizó cuatro años de trabajo de campo, con mediciones ambientales y entrevistas directas a trabajadores.

Menos calor directo, menos desgaste físico

Los paneles proyectan franjas de sombra móviles a lo largo del día. Esa sombra reduce la carga térmica justo cuando el sol es más intenso. Al comparar parcelas con y sin paneles, el estudio encontró que el índice de estrés térmico (temperatura de bulbo húmedo y globo) disminuyó hasta 5.5 °C, y que la exposición directa al calor extremo llegó a ser hasta 10 °C menor en determinados momentos.

En términos prácticos, esto se traduce en:

  • Menor fatiga acumulada
  • Menor riesgo de golpes de calor
  • Más continuidad del trabajo con pausas seguras, en lugar de suspensiones por riesgo extremo

Un beneficio simple y decisivo: agua más fresca

Además de la sombra, apareció un beneficio cotidiano clave: la hidratación. Las botellas colocadas bajo los paneles se mantienen frescas durante horas, lo que facilita beber con mayor frecuencia y previene deshidratación. Para quienes pasan largas jornadas al aire libre, este detalle marca una diferencia real.

Cuando el cuerpo confirma lo que dicen los datos

La investigadora Talitha Neesham-McTiernan, de la University of Arizona, observó que trabajadores y personal agrícola organizaban sus tareas buscando la sombra en las horas más duras. Sensores y testimonios no siempre coincidían al señalar el punto más caluroso del día, lo que refuerza una idea central del estudio: el estrés térmico no se entiende solo con números; hay que escuchar a quienes trabajan allí.

Más que plantas protegidas: personas en el centro

Hasta ahora, la agrivoltaica se había valorado por sus efectos en los cultivos (menos evaporación, protección frente al sol intenso y, en climas fríos, retención de calor nocturno). Este trabajo amplía el foco y muestra que la transición energética también puede proteger cuerpos, no solo rendimientos.

¿Puede aplicarse en otros lugares?

El equipo ya trabaja para extender el análisis a otras regiones y climas, incorporando datos fisiológicos más precisos. La agrivoltaica no es una solución universal, pero emerge como una herramienta concreta ante un escenario donde el calor extremo deja de ser excepción y pasa a norma en el trabajo agrícola.

Por Gilberto Esparza

Créditos: elimparcial.com

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