La otra cara de diciembre: en el sur de Tamaulipas las familias buscan alternativas de bajo costo para celebrar Navidad

La otra cara de diciembre: en el sur de Tamaulipas las familias buscan alternativas de bajo costo para celebrar Navidad

Mientras para muchos diciembre representa reuniones, regalos y celebraciones, para miles de familias de escasos recursos las festividades de Navidad y Año Nuevo implican ajustes, creatividad y estrategias de bajo costo para no dejar pasar una de las épocas más significativas del año.

La otra cara de la moneda de la temporada decembrina está marcada por una recuperación económica que no llega de manera uniforme a todos los sectores.

En la Plaza de Armas, uno de los puntos más representativos del centro de Tampico, los boleadores de zapatos enfrentan una de las temporadas navideñas más lentas de los últimos años. 

Boleros de la Plaza de Armas reportan baja clientela

Tradicionalmente diciembre era sinónimo de bonanza: turistas, visitantes y familias acudían a embellecer su calzado para posadas, reuniones y eventos sociales. Hoy, la realidad es distinta.

El movimiento ya no es como antes”, lamenta Eliseo Gutiérrez Campos, boleador con más de 33 años de experiencia, quien señala que este diciembre la afluencia de clientes ha disminuido de manera considerable.

 “Antes la plaza se llenaba, venían turistas, gente de fuera. Ahora es puro cliente local”, comentó mientras prepara su caja de trabajo.

Aunque se habla de una economía en crecimiento, Gutiérrez Campos explica que el bajo poder adquisitivo sigue siendo una constante para muchas familias. 

Señala que la dificultad para comprar zapatos nuevos debería beneficiar a los servicios de boleado y reparación; sin embargo, la falta de recursos afecta incluso a este tipo de gastos considerados básicos.

Boleadores de Tampico mantienen precios de hace seis años

A pesar del panorama adverso, los boleadores han optado por no incrementar sus tarifasEl costo de un boleado estándar se mantiene en 30 pesos, el mismo precio desde hace cinco o seis años. 

Explicó que no buscan ahuyentar a los pocos clientes que aún acuden a la plaza. “Si subimos el precio, simplemente ya no vienen”, dice.

Existen, no obstante, trabajos especiales que requieren un pago adicional. El boleado de zapatos blancos, por ejemplo, implica el uso de pintura más costosa, mientras que las botas tipo red wing requieren aceites especiales. En estos casos, el precio puede llegar hasta los 40 pesos, aunque procuran mantenerlo lo más accesible posible.

El problema principal no está en el precio del servicio, sino en el aumento constante de los insumos. Gutiérrez Campos detalla que la grasa para calzado, que hace cuatro años costaba 18 pesos, hoy se vende hasta en 45 pesos, más del doble. “Todo ha subido, menos lo que cobramos”,señala.

La clientela es diversa desde hombres, mujeres, niños, jóvenes y adultos mayores. Sin embargo, este año predomina el público local, a diferencia de temporadas pasadas cuando el turismo representaba una parte importante de los ingresos.

Más de 40 hombres trabajan como boleros en la zona Centro de Tampico

En la plaza de Armas y Libertad son aproximadamente 40 hombres que se dedican al voleo de zapatos, un oficio que se vuelve su sustento familiar.

Originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, Eliseo aprendió el oficio en su ciudad natal y encontró en la Plaza de Armas un espacio para sacar adelante a su familia. 

Para él, bolear zapatos es más que un trabajo: es un arte que requiere habilidad, paciencia y dedicación para satisfacer al cliente. El tiempo de un boleado puede ir de cinco a 20 minutos, dependiendo del tipo de calzado y de la prisa del usuario.

Aunque diciembre suele ser el mejor mes del año para este sector, en 2025 no ha cumplido las expectativas. El boleador confía en que los últimos días del año traigan una ligera recuperación, siempre y cuando el clima lo permita. “Si llueve, se para todo”, explica.

Pese a ello, la temporada decembrina sigue representando una alternativa para muchas familias que, ante la falta de recursos, optan por darle una segunda vida a su calzado. Un poco de tinta y brillo permite asistir a posadas y celebraciones sin hacer un gasto mayor en zapatos nuevos.

Persisten carencias en salud, vivienda y alimentación en Tamaulipas

De acuerdo con la Medición de Pobreza Multidimensional 2024 del INEGI, en Tamaulipas la población en situación de pobreza pasó de 26.8% en 2022 a 20.2% en 2024. En ese mismo periodo, 50 mil 200 personas salieron de la pobreza extrema, al reducirse de 2.9% a 1.5% de la población estatal.

El estudio detalla que el número de personas en pobreza extrema disminuyó de 102 mil 600 a 52 mil 400 en dos años, mientras que 242 mil 200 personas dejaron la condición de pobreza multidimensional. No obstante, las cifras también revelan profundas desigualdades territoriales: en las zonas rurales la pobreza alcanza el 45.8%, frente al 25% en las zonas urbanas.

Entre las principales causas de la pobreza en el estado se encuentran el rezago educativo, que afecta al 15.2% de la población, y la falta de acceso a la seguridad social, con una incidencia del 37.9%. Persisten además carencias en salud, vivienda y alimentación, aunque esta última mostró una reducción al 9.7%.

El municipio de Altamira uno de los más pobres en Tamaulipas

A nivel municipal, Altamira concentra la mayor proporción de población que vive en pobreza, con 42.1%, mientras que Tampico registra un 28.8% de pobreza, con 2.1% en situación extrema. Ciudad Victoria, Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo presentan distintos niveles de rezago, especialmente en seguridad social y vivienda.

En este contexto, los mercados rodantes se convierten en una opción clave para las familias de menores ingresos. María de la Luz Cervantes, vecina de la colonia Enrique Cárdenas en Tampico, lleva más de una década dedicada a la venta de ropa de segunda mano. Para ella, diciembre es uno de los periodos más esperados del año.

Con el pago de los aguinaldos la gente sale a comprar más, y eso nos beneficia a quienes vendemos ropa y calzado”, señala. Explica que muchas familias no tienen la posibilidad de estrenar ropa o zapatos, por lo que buscan opciones más económicas en los rodantes.

Los precios, afirma, van desde los 20 hasta los 200 pesos, dependiendo de la prenda, lo que permite a las familias vestir dignamente durante las fiestas sin comprometer su economía. Así, entre boleadores, comerciantes y consumidores, diciembre se vive con austeridad, pero también con esfuerzo y resiliencia.

En plazas y mercados rodantes, las festividades navideñas no siempre se mide en regalos costosos, sino en la capacidad de adaptarse, resistir y celebrar con lo indispensable.

Por Yadira Hernández

Foto: Yadira Hernández

Créditos: oem.com.mx

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